La carne vuelve a la mesa de los argentinos: mercado, libertad y reconstrucción económica

2/7/20262 min read

El consumo de carne en Argentina repunta con fuerza en 2025: mercado, producción y libertad productiva

En 2025, Argentina exhibe una marcada recuperación en el consumo de carnes, consolidando una tendencia positiva que se vincula directamente con la reactivación económica y el fortalecimiento del sector productivo en el marco de las políticas orientadas al mercado del gobierno de Javier Milei.

Este año, el consumo total de carnes en el país alcanzó alrededor de 116 kilos per cápita, lo que representa un incremento significativo respecto a 2024 y se posiciona como una cifra de consumo interno saludable después de varios años de caída.

El crecimiento se observó en todas las proteínas principales:

  • 🐄 Carne bovina: cerca de 50 kilos por habitante.

  • 🐖 Carne porcina: alrededor de 19 kilos por habitante, con una de las subas más dinámicas.

  • 🍗 Carne aviar: cerca de 48 kilos por habitante, consolidándose como una opción accesible y en expansión.

Mercado que funciona, producción que responde

La recuperación del consumo interno está estrechamente vinculada con la mejora de las condiciones de mercado: la reducción de distorsiones, mayor previsibilidad en los precios y un contexto macroeconómico más ordenado permitieron que los productores respondan con más oferta y los consumidores recuperen acceso a proteínas de calidad.

En particular, la carne —producto emblemático de la cultura alimentaria argentina— vuelve a ocupar un lugar central en la dieta de las familias, mientras el sector cárnico amplía su capacidad productiva y su competitividad internacional.

Impacto positivo en la cadena productiva

La reactivación del consumo de carnes fortalece toda la cadena: desde los productores ganaderos hasta los frigoríficos, distribuidores y comercios locales. Este círculo virtuoso está generando más inversión, más empleo en zonas rurales y mayor dinamismo económico en regiones tradicionalmente ligadas a la producción animal.

Además, el aumento del consumo interno no compite con el mercado exportador, sino que lo complementa: un país que produce más puede abastecer su mercado y, al mismo tiempo, mantener una posición sólida en el comercio global de alimentos, generando divisas y fortaleciendo su economía.

Perspectivas 2026

Los datos de 2025 consolidan una tendencia que apunta a continuar en 2026, con expectativas de nuevas mejoras en la producción y en el acceso de los hogares a carne de calidad. En un contexto de libertad económica y mayor protagonismo del sector privado, el consumo de carne es un reflejo concreto de un modelo que empieza a dar resultados tangibles en la vida cotidiana de los argentinos.

La carne vuelve a ser, como siempre fue, un símbolo del crecimiento: productiva, cultural y económicamente.