ASI TE MIENTEN LOS PERIODISTAS

Santiago Oría

12/13/20252 min read

Una nueva controversia volvió a dejar en evidencia el modus operandi de ciertos sectores del periodismo argentino, que difundieron una imagen falsa —presuntamente modificada con inteligencia artificial— sobre la vestimenta de Karina Milei, sin verificar la información ni contrastarla con fuentes reales.

Según se pudo comprobar luego con videos y fotografías auténticas, la imagen viralizada no coincide con la indumentaria real, lo que abre dos posibilidades igualmente graves:
o fue un error grosero por falta de chequeo,
o una manipulación deliberada para instalar una narrativa falsa.

En ambos casos, se trata de una mala praxis periodística evidente.

Pruebas claras y silencio incómodo

Tras la difusión de la imagen falsa, comenzaron a circular registros audiovisuales reales que desmienten completamente la versión instalada por algunos comunicadores.
A pesar de ello, no hubo rectificaciones ni pedidos de disculpas, un comportamiento que refuerza las críticas sobre la pérdida de estándares profesionales en parte del periodismo político.

Desde el entorno del Gobierno remarcan que “la verdad es lo último que les importa” a quienes utilizan estas prácticas para erosionar la imagen del oficialismo.

De la economía a la ropa: el síntoma de que el país está mejor

Paradójicamente, el episodio dejó una lectura política contundente:
cuando el debate público gira en torno a la ropa de Karina Milei y no a una crisis económica, el dato habla por sí solo.

Durante años, la Argentina discutió inflación descontrolada, default, cepo, pobreza en alza y desorden fiscal. Hoy, con una economía que muestra signos de estabilización y recuperación, los ataques se reducen a operaciones menores y triviales.

Una estrategia que ya no funciona

El Gobierno considera que este tipo de maniobras mediáticas forman parte de una estrategia repetida que ya no logra impactar en la opinión pública.
La sociedad —afirman— distingue cada vez más entre información real y operaciones, especialmente cuando los datos económicos empiezan a respaldar el rumbo elegido.

Conclusión: cuando faltan argumentos, sobran operaciones

El caso de la imagen falsa de Karina Milei no es un hecho aislado, sino un ejemplo claro de cómo ciertos sectores intentan reemplazar el debate político serio por la manipulación y la desinformación.

Y deja una conclusión inevitable:
qué bien están las cosas en la Argentina, que algunos sólo pueden discutir una foto falsa.